Científicos entrenan a peces de colores para que conduzcan un vehículo operado por peces en tierra

Hoy, tenemos otra historia de animales de laboratorio que se ponen al volante, pero esta vez, los motoristas en cuestión no son mamíferos: sino peces de colores que aprendieron a conducir un vehículo operado por peces, o “FOV”, en un entorno terrestre.

Pero, ¿qué sentido tiene este experimento? En el estudio sobre la conducción de ratas de 2019, los investigadores estaban tratando de observar el estrés ambiental, y la conducción es una actividad que resultó reducir los niveles de estrés en las ratas. Este estudio, realizado por Shachar Givon y sus colegas en la Universidad Ben-Gurion del Negev en Israel y publicado en Behavioral Brain Research, tenía como objetivo descubrir algo un poco diferente.

En concreto, la idea era ver si las habilidades de navegación de los peces son universales y funcionan en entornos extremadamente desconocidos, un concepto conocido como metodología de transferencia de dominio. Y hay que admitir que manejar un tanque dentro de un recinto en un laboratorio de investigación es un entorno bastante desconocido para un pez de colores.

Bonita pecera-¿Cómo de rápido va?

El FOV es, en esencia, una pecera con ruedas. A diferencia de la rata-móvil, no hay controles físicos que los peces deban aprender a utilizar. En su lugar, una cámara que mira hacia abajo sigue la posición del pez en la pecera. Si el pez está cerca de una de las paredes de la pecera y mira hacia fuera, el algoritmo de control del pez (que se ejecuta en una Raspberry Pi 3B+ incorporada) moverá el FOV en esa dirección. Un sensor lidar en el mismo mástil anula el algoritmo de control de los peces si el FOV se acerca a menos de 20 cm de las paredes del entorno terrestre, un recinto de 4×3 metros.

Seis peces participaron en el experimento y se les enseñó a conducir en sesiones de 30 minutos, realizadas tres veces por semana, cada dos días. Para empezar, los peces recibían una recompensa si navegaban hasta un objetivo (una tabla ondulada de color rosa) desde el centro del recinto.

Los peces aprendieron efectivamente a manejar el FOV, volviéndose más competentes en su manejo con el tiempo, tanto en lo que respecta a la consecución de las tareas (la navegación hacia un objetivo) como en el tiempo empleado para completar esa tarea. Los autores querían comprobar que los peces no se limitaban a memorizar una serie de movimientos para obtener una recompensa, por lo que repitieron algunas pruebas con una nueva posición de partida dentro del recinto o añadieron objetivos señuelo de distinto color.

Los peces de colores no sólo fueron capaces de hacer frente a esos cambios, sino que también fueron capaces de acercarse a los objetivos desde diferentes ángulos, lo que plantea que los animales tienen una representación interna del mundo que les rodea. Y eso a pesar de que la interfaz entre el aire, las paredes de plexiglás de la pecera y el agua crearía refracciones no lineales que presumiblemente se verían muy diferentes en la visión de los peces que en el entorno en el que esos ojos de pez evolucionaron.

Quizás los peces de colores no son tan olvidadizos como los chistes nos quieren hacer creer.

Behavioral Brain Research. 2022 DOI: 10.1016/j.bbr.2021.113711  .

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Alberto Berrios

Alberto Berrios

Escribo sobre productos relacionados con el audio desde pequeños altavoces inalámbricos hasta grandes sistemas Hi-Fi. No comparo estos productos con otros, sino que muestro los puntos fuertes y débiles de cada dispositivo separado. Si quieres saber si un determinado producto merece la pena, ¡consulta una de mis reseñas antes de hacer la compra! Gracias por leer, hasta la próxima.

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